Es él. Ese que en el momento menos esperado, y sin querer, le sonríes. Ese que esperas de vez en cuando en alguna esquina a que valla y él nunca aparece. Ese que sabe cabrearte alguna vez que otra y te vuelve loca en cuestión de segundos. Ese que cuando te habla sólo eres capaz de hacerle caso a sus ojos, que pueden haber veinte mil personas alrededor que tú solo tienes ojos y oídos para él. Ese del que te acuerdas muy a menudo y no aceptas que el acordarte de él no te gusta, te encanta. Ese por el que cuando sales por allí te entran ganas de llamarle y al final nunca lo haces por miedo. Ese que parece tonto y no tiene un pelo de ello. Ese por el que antes de hacer nada, te lo piensas dos veces. Es él por el que escondes sonrisas que nadie conoce y es dueño de todas y cada una de ellas.
Prometo quererte hasta cuando te odie; prometo no huir, jamás echar a correr pase lo que pase; prometo acostumbrarme a tus manías y enamorarme cada día más de todas tus virtudes; prometo no enfadarme cuando se te olvide alguno de nuestros aniversarios; prometo abrazarte cada noche y velar tus sueños; prometo intentar entenderte y si no lo consigo simplemente hacerte saber y sentir que estoy ahí por ti; prometo ser solo tuya ahora y siempre; prometo cuidarte hasta el fin de los días, hasta cuando seamos viejos y estemos seniles. Sin embargo si por vieja y senil me olvido de ti, de por qué estas conmigo, tú solo prométeme que me recordarás cada día quien eres y cuanto te quiero.


