jueves, 22 de septiembre de 2011

Un simple pensamiento continuo...

Te despiertas y tu primer pensamiento se lo dedicas a esa persona tan especial para ti, que casualmente es la misma que aparece en tus sueños. Vas al baño, te lavas la cara, te miras al espejo y suspiras.
-Tengo que verle -piensas- no es un capricho, es una necesidad.
A lo largo de la mañana confundes nombres con el suyo y debes pedir disculpas a infinitas personas por haberles llamado por el nombre equivocado. Estás todo el tiempo en las nubes, en tu mundo, pensando en esa persona. Y entonces le ves. Te mira con esos ojos que te quitan el aliento y sonríe con dulzura. Sientes como te tiemblan las piernas, tu corazón late con rapidez y tus mejillas se vuelven cálidas y sonrosadas. Abres la boca para hablar, pero no te salen palabras, aún sigues perdida en su mirada. Es tanto lo que sientes que debes cerrar los ojos un momento antes de marearte. Él se ríe y se acerca más a ti. Ya sientes sus labios en los tuyos, dulces y apasionados.
Y te dejas llevar, y saltas de alegría en tu interior y te das cuenta de que todo cuanto has querido es él, y ahora le tienes, ¿cómo es posible? ¿es acaso otra de mis fantasías? Pero esta vez no. Es real. Le besas, le tocas, le abrazas y las lágrimas se acumulan en tus ojos, de emoción.Te das cuenta de que morirías por él si hiciera falta. Tu vida ha dado muchos giros. Te has equivocado, te has caído y te han ayudado a levantarte. Estaban siempre ahí tus amigos, tu familia... pero algo más te faltaba. Algo, una pieza que te complementa, y ahora la tienes. Y pides al cielo que eso sea para siempre.Te vuelve a besar y sonríes porque tienes la suerte de ser una persona feliz ....


Es él... 10 :)

Es él. Ese que en el momento menos esperado aparece y sin querer le sonríes. Ese que consigue que en vez de que te llamen por tu nombre te llame bipolar por tus múltiples cambios de humor. Ese que esperas de vez en cuando en alguna esquina a que vaya y el nunca aparece. Ese que sabe cabrearte alguna vez u otra y te vuelve loca en cuestión de segundos. Ese que cuando te habla solo eres capaz de hacerle caso a sus ojos, a nada más. Ese del que te acuerdas muy a menudo y no aceptas que el acordarte de él no te guste, te encante. Ese por el que cuando sales por ahí te entran ganas de llamarle y al final nunca lo haces. Ese que parece que es tonto y no tiene un pelo de ello. Ese por el que antes de hacer nada te lo piensas todo dos veces. Es el por el que escondes sonrisas que nadie conoce y es dueño de todas y cada una de ellas.

Como en un columpio...

- ¿Que te pasa ?
- No sé como decírtelo...
- Intenta explicarlo,o tampoco sabes, como de costumbre...
- Es difícil, pero a ver... Siéntate en el columpio, hazme caso, solo así lo entenderás...
- Ya estoy en el columpio, ¿Ahora que?
- Comienza a columpiarte, una vez cogido impulso... cierra los ojos... ¿Notas esas cosquillas en el estomago? A mí no me hace falta columpiarme para sentirlas... las tengo cada vez que te veo, cada vez que me hablas, cada vez que oigo tu nombre...
- ¿De verdad? no sé que decir...
- No pero aun no acaba.. ¡No abras los ojos, sigue cogiendo impulso! Ahora... Suelta una mano..
- ¿Que? ¿Tú quieres matarme?
- Hazme caso, confía en mi.. suelta una mano.. ¿Has visto que sensación? Parece que te vayas a caer, se te corta el aire y se te acelera el corazón. Eso me pasa cada vez que te separas de mi, cada vez que te noto distante.
- Pero...
- No digas nada, no abras los ojos déjame impulsarte, y solo abre los ojos cada vez que estés arriba, y mira al cielo ¿Vale?
- ¿Y esto? ¿Cual es esta sensación?
- Solo contigo siento que toco el cielo, siento que vuelo, me siento a tres metros sobre el cielo...
- ¿Tanto me quieres?
- Nunca dejaría de columpiarte.